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miércoles, 25 de enero de 2012

Experiencia Fitur 2012 (II)

El segundo día en Fitur dediqué la mañana a hacer las Américas. Muy agradable la conversación con el camarero que preparó cientos de mojitos en el stand de Cuba. No tuve la oportunidad de probarlos, pero por las caras de los afortunados cuando me los cruzaba por los alrededores del stand, debían estar muy muy ricos. La menta era fresca, eso se olía a distancia. Pero no tenía yo demasiado tiempo para hacer las colas que se formaban cada vez que el barman salía a la barra a preparar mojitos.

También el expositor de Colombia obsequiaba a los visitantes con productos típicos. La estrella era el café, que inundaba con su aroma una amplia extensión del pabellón, lo que hizo que incluso a alguien que no suele tomarlo como yo, le entraran ganas de tomarlo. Me contó el amable colombiano que los servía que preparaban miles de ellos al día y que nunca se les enfriaban. También repartían cerveza Club Colombia que no conocía (y que aunque no del nivel de las cervezas belgas o checas, estaba rica), dulces como las melcochas, etc. Pero lo que más me gustó fue sin duda la iniciativa verde, que consistia en repoblar con un árbol por cada visitante diversas zonas que habían sido deforestadas por la acción humana. Dentro de unos años se podrá visitar el bosque Fitur en Colombia, jeje.

lunes, 23 de enero de 2012

Experiencia Fitur 2012 (I)

Tras la entrada de Juanola sobre Vidiago (que reconozco algo avergonzado no haber visitado aún a pesar de ser asiduo visitante de Asturias), voy yo a hacer mi primera entrega de la experiencia Fitur.

Mi experiencia Fitur empezó muy temprano, puesto que en lugar de viajar en tren me decidí por utilizar la opción del coche compartido con amovens.com. Había otro viajero que trabaja en una agencia de viaje que subia también a Fitur y nos pusimos de acuerdo para subir y bajar juntos. A la ida llevamos a otra viajera a la que también le venía bien nuestro horario.

Yo soy muy dado a dormirme en cualquier medio de transporte, el runrún me deja K.O. Lo cierto es que aunque Fran me dio permiso a echar una cabezadita, no hubo forma porque a la vez me mantenía despierto con una conversación muy interesante. Hablamos por supuesto de las razones que nos llevaba a cada uno a Fitur, de viajes realizados, de la aventura de llevar una pequeña agencia de viajes independiente en el centro de Alicante, también de otros proyectos de futuro relacionados más o menos con los viajes. En cierto punto de la conversación, hablando de la educación en idiomas en España, descubrimos que habíamos ido al mismo colegio, lo que también dio para muchas historias.

A las 11 estaba ya en la entrada de Fitur esperando a hacerme con mi acreditación y me encontré entre la aglomeración a Alberto, un amigo de Zaragoza que trabaja en el sector hotelero. Mejor dicho, me encontró el a mí porque entre todos los que iban con su equipaje de mano destacaba yo con una mochila bastante grande (que era necesaria porque llevaba dentro unas aletas de buceo). Una vez acreditados nos fuimos cada uno a nuestros quehaceres y ya no volvimos a vernos más entre la multitud, lo que es de lo más normal cuando hay 10 pabellones dedicados a esta Feria y una afluencia de visitantes profesionales que creció este año un 2% pese a la reducción en el número de expositores.

En la parte dedicada a Europa me sentía como en casa. La verdad es que muchas de las imágenes me resultaban familiares, aunque eché de menos pabellones como el de Finlandia o Francia, lugares donde he tenido la suerte de estar viviendo unos meses de mi vida. Al menos encontré en la zona de Asia-Pacífico una parte de Francia: el stand de la Isla de la Reunión, donde me contaron que a las maravillosas atracciones naturales que yo pude disfrutar (y que ya contaré en otro post) han añadido salidas al encuentro de ballenas y delfines. También me contaron muchos hoteles nuevos que se están construyendo, algo que ya no me hizo tanta gracia.

Una de mis mejores fotos, aunque el mérito es todo de la Isla de la Reunión y sus impresionantes paisajes

En Turquía me obsequiaron con uno de sus dulces más típicos (y mi favorito entre ellos), que es el baklava. Además me dieron información sobre Izmir, la ciudad a la que iré en febrero para un congreso de estudiantes. E incluso un mapa, que siempre agradezco puesto que yo con un mapa soy feliz.

En Bélgica, tras la recibida con un gigantesco Manneken Pis verde, y siempre diferenciando claramente las partes de Flandes y Valonia, me trataron muy bien. Mientras comía un par de bombones deliciosos me contaron una maravillosa iniciativa para dar a conocer Flandes desde el punto de vista de un tipo de viajero muy particular: Un Erasmus en Flandes.

Cabecera del blog escrito por un Erasmus en Flandes

Empecé a tuitear (@lamaletalista) nada más entrar, pero la batería de mi móvil no me siguíó el ritmo y se agotó a mediodía. Me fastidió bastante que el WiFi de Fitur fuera de pago, debo reconocerlo. Todo esto hizo que no pudiera estar al tanto de las quedadas espontáneas de otros blogueros por lo que me perdí muchas posibilidades de hacer networking. Y éramos muchos. El ejemplo de Flandes (y muchos más) indican que ya se está empezando a tomar en serio el trabajo de los blogueros. No en vano ésta es la primera ocasión en que muchos blogueros pudieron acceder a Fitur durante los días reservados a los profesionales. Según Travel Bloggers Meeting 147 blogueros estuvieron acreditados en la feria. Bueno, y con el nuestro 148 (nos colamos por otra vía, ya que no cumplíamos los requisitos de 6 meses de antigüedad del blog).

Con los pies machacados y ciertamente agotado por el madrugón, cuando me echaron de Fitur pasé por casa a dejar el equipaje y fui a la estación de Atocha a ver a un amigo que tiene un pie roto. Se me hizo bastante tarde pero valió la pena el esfuerzo, teníamos que ponernos al día y además tenía que devolverle sus aletas y un cuchillo de buceo. Tras la charla y una frugal cena, regresé a casa y en menos de diez minutos ya estaba dormido.

jueves, 12 de enero de 2012

¡FITUR a la vista!

Ya queda sólo una semana para que empiece Fitur, y la verdad es que me muero de ganas de coger el tren a Madrid. Me paso las horas muertas mirando en la web oficial qué pabellones y stands me apetece más ver, qué plan me hago para cada día, qué no me puedo perder bajo ningún concepto, etc. Es como cuando sabes que vas a hacer un viaje, que empiezas a disfrutarlo desde el primer momento en que empiezas con la planificación. Aunque soy consciente de que en una feria como ésta, la planificación no sirve de mucho porque luego, entre el gentío que siempre hay, y que hay cosas que te sorprenden en el último momento, los cambios de plan son inevitables.

Este será ya el tercer año que me acerco a Fitur por lo que ya he aprendido la lección. Llevar calzado cómodo es básico, porque nueve pabellones son ya de por sí agotadores como para además tener que lidiar con molestias en los pies. Y también es muy útil una mochila donde poder guardar toda la información que te va pareciendo interesante en cada stand. A menudo es mejor dejar de lado lo que tiene mayor afluencia de visitantes y perderse entre los stands menos visitados, más de una vez me he llevado una grata sorpresa en un stand en el que pueden dedicarte un poco de tiempo extra, contarte detalles del país o región, hacerte sentir que casi has viajado allí sólo con hablar con la persona que te atendió... esa era una de las razones por las que he ido a FITUR en años anteriores. Este año, es cierto que iré con un punto de vista diferente, el hecho de estar ya con este blog seguro que me cambia la percepción de todo.

Además, siempre apetece cogerse el tren e ir de Alicante a Madrid por unos días, ver a algunos amigos (entre ellos Juanola, coautor de este blog), comer con la familia, quizás rescatar alguna película no comercial que nunca se estrenó en Alicante...
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